La industria, ahora y siempre

La patronal Fomento del Trabajo publicó a finales de noviembre un interesante informe sobre la estructura empresarial catalana, haciendo especial énfasis en la relación entre dimensión y competitividad. El informe empieza con una reseña sobre el incremento sustancial en la renta per cápita que aportó en los siglos XIX y XX el hecho de que “Cataluña supo aprovechar el impacto disruptivo que supuso la revolución industrial”. Es el año 2008, Fomento del Trabajo co-lideró, junto con la Cámara de Comercio de Barcelona, el Pla Indústria XXI, que mostró la importancia de la industria a la economía catalana, no solo por su impacto directo sino por el efecto inducido en el sector de servicios (distribución y logística, mantenimiento, servicios a la producción…), que representaba el 37,3% del Valor Añadido Bruto. Añadiendo a este dato el VAB directo de la industria (20,32% al 2008, 20,76% al 2016), el Pla de 2008 mostraba un peso del sector industrial superior al 50% del PIB.

A pesar de que, desgraciadamente, no ha habido continuidad en la producción de datos sobre el impacto indirecto de la industria en los servicios, la constatación del peso de la industria y su recuperación después de la crisis financiera han hecho cambiar algunas actitudes en nuestra sociedad, menos proclive hoy a los tópicos y más predispuesta a participar en la respuesta a necesidades como la formación y las infraestructuras, imprescindibles para hacer frente a los retos de la nueva industria.

La coyuntura actual no es una excepción. El reciente informe de Fomento afirma que “la actividad industrial se muestra insensible a la coyuntura política”. Es natural que la industria catalana, que exporta en el extranjero un tercio de su producción y que invierte cada año, solo en activos materiales, cerca de cuatro mil millones de euros, no se vea afectada por una crisis política local. De hecho, el índice de producción industrial presenta un aumento en Cataluña de un 7,8% en octubre del 2017. Si se consideran los diez primeros meses de este año, crece un 3,4%.

En Femcat siempre hemos defendido la importancia de la industria para la competitividad de nuestro país. Y no cualquier industria: una que se implica en la formación de los jóvenes, con aspectos como la formación profesional dual, en la innovación con una relación fluida con la universidad, en la investigación aplicada con los doctorados industriales y la transferencia de conocimiento; una industria que es consciente de su globalidad y compite en el mundo en igualdad de condiciones. Partimos de un muy buen nivel, que nos permite ser optimistas. Los retos a los que se enfrenta la industria no difieren mucho de los de la sociedad en general. Con visión estratégica, formación, espíritu crítico y ambición podemos avanzar como sociedad y a la vez mantener y mejorar la reputación que Cataluña ya tiene como hub industrial.

Pau Relat

Presidente de Femcat

Traducción del artículo publicado a la Tribuna de Economía de La Vanguardia (19/12/2017)

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